Desde donde suelen dar comienzo las recepciones, tras un par de minutos recorridos por caminos en el seco paraje castellano típico de las estaciones veraniegas de la zona, de pronto los invitados aterrizan en un oasis verde de palmeras, olivos y frutales sobre un tupido manto de césped verde que acoge una piscina que sólo con mirarla refresca el ambiente.

Así la recepción y ceremonias suelen tener lugar en este espacio más indicado por las sombras para la hora más temprana de las celebraciones.

Sin duda, aperitivo de lo que vendrá después aprovechando el resto de espacios de la finca que pueden vislumbrarse desde aquí.

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